MENU CERRAR
Animacion

Stella Coeli

Después de varias semanas de trabajo en equipo, estoy muy orgulloso de poder compartir este vídeo, hecho a partir de una pequeña composición mía para coro, y en la que cantan tantos y tantos amigos. ¡No se me ocurre una manera mejor de inaugurar este blog! Me gustaría contaros en qué ha consistido este proceso, que ha sido tremendamente enriquecedor.

El texto de base es parte de una oración mariana cuyo origen data del s. XIV, y que encontré a mitad de abril, referenciado en un libro sobre música y plagas.

Me planteé entonces una pieza sencilla a cuatro voces sin divisi, con un cierto carácter arcaizante, y que no fuera demasiado complicada, para poder grabarla a distancia con los coros de la OCG y hacer un “vídeo de cuadrícula”, como tantos que han surgido, afortunadamente, en el confinamiento, aunque con el valor añadido de estar estrenando una obra que no podría escucharse de otro modo.

Le pedí ayuda con la traducción a Alejandro Borrego, profesor de latín de la Facultad de Filosofía y Letras de Granada, y él me correspondió no solo con una certera traducción, sino con un mail fantástico, lleno de información interesantísima sobre el origen de la oración, narrado por Francesco Gonzaga en su historia sobre la orden franciscana*.

Me pareció entonces que nuestro vídeo no debía quedarse meramente en la interpretación de la obra, sino que debía difundir la leyenda del origen de esta oración que gozó de una enorme fama en la Europa, especialmente en épocas de peste, y que ha sido puesto en música a lo largo de toda la historia. Quizá toda esta motivación provocó que compusiera la obra “de tirón”, en un golpe de inspiración en la tarde del diecinueve de abril.

Después de esto, les pedí a cuatro amigos que me hicieran una primera versión en cuarteto, sobre una base a piano que les grabé, y posteriormente se organizó un equipo de producción en el Joven Coro de la OCG. El proyecto nos empezó a ilusionar tanto que queríamos compartirlo con otro coro, además, por supuesto, del Coro de la OCG.

Pensamos en un coro fantástico, que estuviera lejos, para demostrar que la música sirve para unirnos y ponernos en contacto, así que se lo propuse al coro de San Juan Bautista Abesbatza, de Leioa, dirigido por Basilio Astúlez, un auténtico lujazo, así como a varios amigos, músicos profesionales, y nos pusimos todos manos a la obra, Ignacio Campillo a trabajar sobre el vídeo, Jesús Caballero a realizar la mezcla musical y yo a coordinar el proyecto y a trabajar individualmente con cada cantante de mi coro y a seguir pidiendo colaboraciones, como la fantástica voz de José Manuel Arias para la narración.

A todos ellos, mi mayor agradecimiento y mi admiración por su trabajo.

Os cuento algunos detalles técnicos/constructivos de la partitura, pero este párrafo podéis saltarlo perfectamente si no os interesa por lo general bucear en las entrañas de la música 😛

La obrita está llena de pequeños detalles que vinculan la música al texto, como el discantus entre soprano y bajo al principio y al final de la obra, reflejo de esa misma idea central de la oración, que consiste en rezarle a la Estrella del Cielo (la Virgen) para que aplaque a los astros, ya que son estas perturbaciones del cielo las que causan las pandemias en la tierra, o la cadencia “abierta” en mortis ulcere, así como me pareció interesante yuxtaponer una progresión de quintas muy clásica (¡creo que es la primera vez que empleo una!) con sonoridades más ásperas.

El caso es que la música hizo que la oración resonara en mi cabeza varias semanas, y me ayudó a sumergirme en un estado de consciencia especial, más empático y extrañamente reconfortante. Esto fue decisivo para proponerme componer otras dos partes, O piissima y Deus Misericordiae, agotando el texto de la oración, y con la intención de poder sumar un coro de voces infinitas, pero de ello hablaré en otro momento.

 

* F. Gonzaga, De origine seraphicae religionis franciscanae, eiusque progressibus…, Parte III, Romae, 1587, pp.

Comparta sus opiniones

error: Content is protected !!